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Lejos
Aprovechaba a sentarse en la vereda en la época que los veranos eran largos. Entre siete y ocho de la tardecita abría toda la casa y se sentaba en la puerta con la radio. Como no había teléfonos, la realidad, a esa hora, ya quedaba lejos.
El sol tardaba en caer en el sudeste bonaerense. El boletín policial de Radio Tres Arroyos se perdía en los fondos de la casa en penumbras. La cuadra era un desierto. Todos estaban en Claromecó. Mi viejo sacaba la mesa al patio y, si daba, se hacía algún churrasco. El calor y todas las luces apagadas lo encontraban de noche mirando Jesús María.
En aquellos veranos, el mundo nos daba el lujo de languidecer mirando las estrellas.
Peñas
Mi viejo con la radio de fondo. Metódico, tiene horarios para
muchas cosas. A las 11 prepara el mate. Le pone hojitas de naranja y a veces
limón. Va del mostrador de la casa de repuestos a la cocina. Al mediodía y a
veces a la mañana da grandes caminatas por la ciudad. Se va hasta la terminal
y, antes, caminaba hasta la casa de “la vieja”.
Le pregunto por su peña de los viernes, llamada “El mate”. “Empezó
en el 2001, éramos 6 y dos ya no están”. Carlos, Luis, Sorgue, Próspero, Fer y
Alberto. Mi viejo anota la concurrencia en libretas o hojas de remitos. Concurrentes, cantidad de comida y el valor de esa peña. La primera costaba 8 pesos por persona.
Allá en el pueblo las peñas se hacían mucho en los talleres mecánicos.
La peña ya lleva 18 años. Han pasado muchos y muchas noches de vino en
damajuana, empanadas, asado, truco, los cuentos del Viejo Menna. Hubo tantas
peñas como corchos de vino guarda mi viejo. Con un herrero se hizo hacer un
arnés para calzar la damajuana y servir mejor. En sus jarras naranjas con hielo
y soda (en sifón). De postre casi siempre encargaba pastelitos de membrillo.
Su primera peña fue en el taller de Arenas, allá,
lejos, a una cuadra de la estatua de la Libertad. Se habían sorteado parejas de
cocina y a mi viejo le había tocado con el turco Fredes que lo único que sabía
hacer era pizza. Incluso ahí con las familias de todos le hicieron la despedida
de soltero. Después de la muerte del viejo Arenas, los miércoles se
empezaron a juntar en la de Dunrauf.
espejos y sueños
Las tardecitas en el sol me tienen preso,
vamos arrinconando inviernos,
qué cosas has hecho,
todos los espejos devuelven ecos
y ahora a dónde vamos,
donde curan sueños
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