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escribir(la)


Siempre por contar historias tristes, a punto de no llegar, esperando en la estación de trenes. Escribo en cuadernos que luego pierdo por ahí. Anoto pequeñas cosas que pasan. Caminos que no he recorrido, personas que conozco, imágenes de los veranos.

Siempre en la encrucijada, a punto de cruzar el umbral, esperando en un bar a punto de cerrar. La luz del atardecer humedece los rostros, los vuelve humanos.

Siempre tendido como un puente, a punto de pisar la otra orilla, esperando encontrarla en una calle cualquiera. Para mirarla, escucharla un rato, escribirla una vez más.

movimientos


El movimiento de las mareas, los sonidos de las mañanas tristes, la soledad que exorciza las sombras.

Los que almuerzan en las plazas, los que ven como caen las hojas amarillentas, los que dicen que no saben que harían en ciertas situaciones.

Los refugios del mundo, los hombres de las afueras, esa magia que no para de aparecer aquí y allá.

La auto-referencia empieza por casa



Mi amigo L. P. ve este blog y me dice que el sitio es muy intelectual, hermético y que va a tener menos entradas que un partido del torneo de ascenso un día de lluvia. Me aconseja, entonces, que lo haga más eclético, con humor, parodias y pastiches de objetos del consumo masivo. Pero, agrega al final, que ponga algo auto-referencial. Bueno, entonces ahí va: yo.